¡Amor mío!
Estoy en el vaivén de tus piernas, estoy hundido en el vaivén de tus caderas.
¡Me tienes a tus pies!
Estoy en el cielo, es mí cielo.
Amor fugaz! me tomas, me haces tuya, me tiras y me haces a un lado. Y te vas a otros cielos, y regresas como los colibríes; me tienes como un perro a tus pies.
Otra vez mi mente insensata, vuelvo a caer en tú piel, tú boca me provoca, y vuelvo a caer en tus pechos, a tus par de pies.
¡Relámpagos y alcohol!
Mí boca en llamas dice tú nombre, te desnudas ángel, y luego te vas; te amo con toda mí fe, sin medidas. Vuelvo a caer en tú piel de miel.


