¿Dónde Yace aquella cara bellísima que los sones alegres con pétalos carmesí, cantó con tonos amorosos a la brisa, su gracia y hermosura? Aquella campesina que celebró tierno y sencillo, la paz; cuya dulzura los bosques y los prados dejó una cálida y armoniosa música en los poblados.
Rosario se llamaba, que con ardor amaba; su sien ornaron laureles y flores silvestres
¿¡Respondeme Rosario!? Tú que fuiste mí confidente, y tús afectos sin ofrendas te pródigo mí bien.
- MADRE TIERRA: ¡Ah! ¡Ya no existe! Su cuerpo duerme en la tranquila fosa de católico templo, sirviendo de alto ejemplo. Su tumba silenciosa en los campos humildes que se ofreciera; al trasformar el Sol al día, diadema de amarantos y olorosas rosas 🌹 que alegran los valles y riberas.
Vuestra voz escuche MADRE TIERRA, mis lagrimas cuál ríos de mis ojos cayeron, pero a la voz de la verdad cedieron; no más lloro, sólo lamento su presencia; aún nos vive su esencia, aún suena el eco de su voz; por laderas y llanos recuerdo sus cantares; nos dejó aquel fino y delicado amor de campesina, en la edad que da envidia. Y tús ojos Rosario, cariñosos, dos versos de los tuyos; perder la vida el dulce brillo, llena de gratitud su alma afectuosa, que inspiró este humilde verso.
