¡Patria Adorada! ¡Que fatal destino que nadie lo ve! Presa de la ambición condena.
¿Dónde esta el Eterno?
Que tanto confías
Oscuro torbellino, el mar se desenfrena, huracán del mal.
¡Ay! Para ti que guarde lo Divino.
¿Alguna aurora sin dolor serena?
¿Alguna estrella de esperanza llena?
Sin justicia y paz, propicia la reserva; la potente mano libera al dañino, la mentira al corrupto y leyes a la medida del mal.
¡Congresistas corporativos!
¡Líderes mentirosos!
Convertidos en Carroñeros que cambiaron sus hábitos de comer, carroña por deleite manjares. Al pueblo sangran, al que les da de comer, muerden la mano.
El fierro Yugo de ambición prospera, si no así, que los rayos de la muerte mí pecho hieran.
¡Que vil sierva!
¿Pueda infeliz cadena arrancar?

