Suspendido aquel divino movimiento, del Sol a sus estrellas celestiales; encendidas en dos corales, un viento impetuoso. Durmió al ser, y el amor atendió, la causa amorosa de mis males.
Y el ser dijo alzando la voz: ¡Es carne de carne!
Pareciera que hurtó mis pensamientos ¡Venus Hermosa! Con psiques andarás por el mundo; y será cárcel tú amor, cuando tenga dueño.
¡Oye Eva! gritaba el hombre, se abrazaron fuerte, y durmieron juntos; para quitarme eternamente el sueño.