Cansado estoy de haber sin ti vivido, que todo cansa en esta dañosa ausencia.
¿Que derecho tengo yo de la clemencia, si me falta el dolor del arrepentimiento?
Pero Señor Jesucristo! en este pecho algo descubrirás de ineficiencia, que te obligue a curar como dolencia; mi obstinación y mí indiferencia.
Tuya es la honra y gloria Señor! Y mí conversión, porque no supero el miedo de conocerte.
Con toda humildad, aplícale a mí alma por lo que tú eres, aquel eficasísimo remedio compuesto de: sangre, vida, muerte y resurrección.
No comments:
Post a Comment
Note: Only a member of this blog may post a comment.