Ahora entiendo todo, la oscuridad siempre es eterna, la sed de las almas buenas iluminan el día; el eterno es el amante de la noche fría, persiguen nuestras almas enlutadas de día, ansiosa la sombra a nuestras espaldas va; en vano corremos nuestros caminos. Pero el que venció la oscuridad, Él mismo va poniendo el bien que ansia, dónde nunca penetrará la oscuridad.
La oscuridad es la dicha ausente, siempre lleva en sus entrañas el enemigo, así recorre su bárbara eterna distancia; y el bien ansiado a la mayor distancia.
Las almas nacen buenas, porque emanan del lucero, ignorando el mayor de los pecados, por eso siempre hay que buscar por dentro, dónde la luz vence a la penumbra.
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