Para servirte el vino de mi viña, le diré a Fidias, divino artífice; en marfil y oro puro moldee una fina copa, sobre el más blanco y duro seno, que sorprendería jamás pupila humana; con dos ninfas de arcos alas doradas, en ella gravado: Vides y Tú.
Sátiros que acechan, lúbricos amores, de Leda y el Cisne, el Toro y Europa.
¡Amada! ¡Bebe y bésame!
Al destino no temas, que al borde de la copa, rebosante gemas.
Cinceló Anacreonte estos versos divinos, cuyo ritmo el secreto de la existencia encierra.
¡Bebe amada y alégrate sobre la Tierra! Mientras haya labios de rosa, perfumados de vino.
