Cada ves que sin conmoverte mí arrepentimiento ves correr, deplorable mí triste comportamiento; me ofrezco a no volver hacer.
Pero sí acaso una sonrisa en tú boca llego a descubrir, ¡Lloro y suspiro! Mí querida esposa, y aquí a tús pies juro morir.
Cuando el quiebre de una amante veo que escuchas con melancolía, acusandote de tú inconstancia, me ofrezco no volverla a ver.
Más si, llegas tú vista dirigir, si ves mí llanto con agrado, aquí a tús pies juro morir.
Sí piensan que mí ardiente anhelo de ti no puedo merecer, ni una palabra de consuelo, me ofrezco a no volverla a ver. Más si imagino que algún día a mí amor te podrás rendir, sentiría renacer la alegría; y aquí a tús pies juro morir.
No comments:
Post a Comment
Note: Only a member of this blog may post a comment.