El Presidente elegido con el voto popular fue depuesto de su cargo, enviado al exilio; iba con su mirada perdida y preocupada, se le notaba en sus expresiones que desconfiaba de todo el mundo, sentía como si en cualquier momento un tipo loco le dispararía sin más preámbulos. Era el peor escenario para abandonar su patria, un retorno que ni él estaba seguro si algún día llegara a suceder, su orgullo y su prestigio como un politico y hombre de respeto fueron pisoteados sin contemplaciones, abandonó su patria en una avioneta un miércoles por la noche en rumbo desconocido.
Como toda vida que se corta de un tajo y sin saber a ciencia cierta si en el futuro habría dado algo mucho mejor para su patria, es exactamente lo que le sucedió al ahora depuesto presidente; lo único cierto era que Maximiliano había tomado el poder nuevamente, pero ahora era todo diferente, no iba a andar con contemplaciones a nadie que quisiera intervenir en su mandato.
Maximiliano empezó a gobernar con mano de hierro, con determinación y sin rodeos, no era más que otro gobierno dictatorial, pero se encargó primeramente en despedir a todos los funcionarios militares en los puestos claves del gobierno, poniendo personalmente personal civil muy bien preparados, solo algunos militares conservaron sus puestos de gobierno de los que eran totalmente de su confianza; ordenó que se promulgara como presidente de la República en vía legislativa, ese día esta Maximiliano presente en la asamblea de diputados y nadie en su sano juicio iba ir en contra de esa enmienda, pues sabía muy bien que si algunos de ellos tomaba el atrevimiento de ir encontrar, en el mejor de los casos sería exiliado y en el peor de los casos cárcel o se encontraría en la lista de los desaparecidos; el voto fue unánime y lo embistieron como nuevo gobernante del país. Su nuevo gobierno empezó a dar frutos, buenos para algunos y malos para otros, creó un cuerpo policial llamada la guardia nacional que tenía jurisdicción en todo el territorio nacional, mandó al diablo los derechos humanos, Maximiliano se encargó personalmente de las estrategias, el entrenamiento y las nuevas disposiciones de ese cuerpo policial, fue el más temido por toda la población, ricos y pobres, impuso la pena capital para los delitos que él mismo consideraba ejecutarlo; Maximiliano cambió las leyes constitucionales a favor de la clase más desposeídas, en especial para la clase campesina. Pero dentro de poco tiempo se daría cuenta que estaba en una encrucijada, ya que la clase pobre había cultivado en sus corazones la nueva ideología comunista, no era otra que inculcar rencor y odio hacia la clase adinerada del país, un odio sin perdón, era necesario inculcar todo ese rencor ciego y brutal para que la clase campesina tomara el valor de tomar las armas y hacerse de una guerra civil para tomar el poder a la fuerza, así como habían hecho todos esos gobiernos golpistas, ellos ya no creían en nadie de esa elite predominante, y quien podría juzgarlos? Si ya estaban cansados de tantos atropellos y ser pisoteados como insectos, sus conceptos hacia la clase política eran retrógradas, estaban cansados que les mintieran una y otra vez, lo único que se les podía a tachar era que llegarían al poder de la misma forma y métodos que empleaban sus gobiernos dictatoriales, con derramamiento de sangre e imponiendo sus propias leyes.
Muy temprano por la mañana estaba Maximiliano en su oficina presidencial elaborando sus propias leyes con su equipo de trabajo, cuando sonó su teléfono, Maximiliano tomó el auricular de inmediato: diga!! Respondió Maximiliano con voz fuerte y firme - Sre. Presidente tengo malas noticia para usted, le dijo el General de la nueva guardia nacional- de que se trata? - Sre. Presidente el pueblo amaneció con una huelga nacional pacífica, la llaman, huelga de brazos caídos- Carajo!!! dijo Maximiliano, venga inmediatamente a mi despacho....
Las elecciones presidenciales para sustituir a Maximiliano ya se habían celebrado y teniendo un ganador unánime; la frustración de Maximiliano no era para menos, tan solo tenía seis meses para entregar el poder al nuevo elegido, para Maximiliano no era justo todo aquello, ya que no lo habían dejado gobernar la élite del poder predominante en esos tiempos, se sentía engañado y utilizado de una manera vergonzosa, y lo peor que Maximiliano era un hombre muy orgulloso y seguro de sí mismo, pero todo aquello había rebalsado todos sus límites de sus principios y ética profesional.
Cuando una persona está decidida en cambiar las cosas y dar un rumbo total a todo, sus decisiones, sean acertados o no, sus métodos para lograrlos sean buenos o no; no solo depende de sus principios, porque la determinación en los pasos a seguir están influenciada por la época y la realidad en que se vive en esos momentos en que decides cambiar todo, lo bueno o lo malo que decides hacer en esos momentos los juzgará las nuevas generaciones, aunque irónicamente el objetivo que alcances sea los buenos principios por el cual has entregado tu vida para ese propósito.
Maximiliano solo tenía dos opciones, entregar el poder sin más preámbulo e irse del escenario político con el rabo entre las patas por decirlo de alguna manera, y la otra opción era dar un golpe de Estado confabulado con sus dos apoyos, el ejército naval y el ejército de aviación; una vez posicionado el futuro presidente, era algo que no lo dejaba dormir y cada día cedía la tentativa de tomar nuevamente el poder a la fuerza, aunque en esa vez todo sería distinto, el que mandaría era él mismo y su partido político quedaría afuera de todo escenario. Pero lo que Maximiliano no sabía que su pueblo pobre por el cual lucharía contra la élite de poder, estaban fraguando una lucha de clases en la clandestinidad, influenciados por la nueva doctrina comunista que había llegado de incógnito a su querido pueblo; todo era como una bomba de tiempo, el pueblo cansado y pisoteado por la clase de poder o como ellos les llamaban "La Oligarquía" no habían encontrado otra salida más que la lucha armada y el comunismo les daba la pauta a seguir, ese pueblo humilde ya no confiaba en ningún político y menos militar, estaban hartos de los gobiernos dictatoriales, y solo el comunismo en ese entonces les daba una luz de esperanza, en conclusión, el comunismo había llegado para quedarse.
Maximiliano sin saber nada que tenía en la esquina de la casa una guerra civil, tomo la decision de tomar el poder una vez puesto el siguiente presidente; se entendieron muy bien con sus dos apoyos para planear el golpe de Estado, se tomaron cada detalle muy bien resguardado y en secreto, a su nuevo complot, que por cierto no era nada nuevo en un país como el de Maximiliano, le llamaron "El Retorno".
Pasaron ocho meses en el poder del nuevo presidente, en su corto tiempo había hecho una gran labor como gobernante era muy astuto y tenía mucha influencia con la élite del poder, había llegado a muchas concesiones para dar más garantía al pueblo en general, se había reformado la Constitución de la República, lo cierto era muy visionario, pero su debilidad era que siempre tenía que negociar con los que realmente tenían el poder en la Nación.
Las bombas en la casa presidencial muy de madrugada, despertaron al mandatario de un gran susto, se sentó de inmediato sobre la cama, y miraba en todas partes, miraba luces por todos lados, detonaciones y disparos, sentía que su corazón se le salía de su pecho, le costaba respirar y sentía su garganta seca, golpearon la puerta de su habitación con fuerza y la abrieron con violencia, era su secretario privado, tenía mirada de espanto y su mirada de desconfianza le advertía al mandataria la tragedia, solo le escucho que le decía con voz fuerte: Señor Presidente tiene que salir de su habitación inmediatamente, estamos en problemas....

Llegó el día de las elecciones presidenciales, Maximiliano estaba exhausto de una larga campaña electoral y el momento de la verdad había llegado; a las 5:00 pm. habían cerrado todos los puestos de votación a nivel nacional, y Maximiliano y todo su equipo de trabajo estaban en un hotel de la capital para conocer el resultado del conteo final. Cerca de la medianoche por radio y televisión se dio el resultado final, Maximiliano era el ganador de las elecciones y el futuro presidente de la República. Las felicitaciones de propios y extraños no se hicieron esperar, Maximiliano a parte de su gran alegría y conmoción en esos momentos, tenía mucha expectativas para el futuro de su nuevo país, pero tenía que ser más precavido hoy más que nunca, porque su nueva realidad así lo exigía y más aún con los partidarios de su mismo partido político, aunque sabía que estaba en cierto modo en deuda con ellos, pero su principal objetivo era el bienestar de todos y más aún para los más desposeídos; pero como decía su madre y siempre se lo recordaba a Maximiliano: Nunca quedarás bien con todos y menos a los que les debes favores, has lo que tengas que hacer, al menos para quedar bien contigo mismo.
Un año después en la presidencia..... Maximiliano se encontraba en una situación vergonzosa, se sentía como un títere de la elite predominante, estaba amenazado constantemente por el ejército de un posible golpe de Estado, sentía las manos atadas, poco a poco se daba cuenta que el puesto de presidente solo era un simple requisito para la enorme maquinaria del poder, detrás de él estaban los sujetos que realmente llevaban el mando en todo el gobierno Estatal, dominando toda la esfera gubernamental y él no podía confrontarlo solo, porque simplemente el que tenía el mando del ejército tenía todo el poder del gobierno e ir en contra de sus mismos compañeros de armas, era como tener un revólver en la sien y apretar el gatillo; pero Maximiliano había ganado algunos enemigos por querer reformar las leyes a favor de los más desposeídos, así que tuvo que cambiar de táctica, ganarse la confianza y el apoyo de puestos claves dentro del ejército; su gran amigo el General de la marina ya le había dado todo su apoyo incondicional, pero estaba trabajando con el General de la aviación, teniendo esos dos apoyos podría desbaratar todo el complot en contra de él, pero ya solo le quedaba dos años para entregar el poder, era una carrera contra el tiempo.
Pasaron los años y ya faltando tan solo un año para terminar su mandato como presidente obtuvo el apoyo del General de la aviación, en una cena de gala Maximiliano se había comprometido con dicho General en darle 50 kilómetros cuadrados de terrenos cultivables de café, que para ese entonces era el oro del país, sus ventas internacionales eran de millones anuales por ser un grano de mucha mejor calidad, su aroma y sabor era de beneplácito para los paladares más exigentes en el extranjero; Maximiliano astutamente se los prometió como pago de su apoyo, también al General de la marina, pero en ningún momento les dijo que las leyes para los trabajadores iban a ser transformadas como su paga también, ya que estos últimos eran los que las hacían producir.

Pasaron los años en la academia militar para Maximiliano, con una disciplina feroz e inteligencia que sus superiores no tenían ninguna duda de su gran valor y entrega a esa institución; su ascenso fue muy rápido por su récord profesional intachable, llegó hacer General de Brigada, fueron muchos años de sacrificios, duros entrenamientos y pruebas intelectuales, que algunas veces pensaba retirarse de su sueño de ser un militar destacado, pero como todo esfuerzo tiene su recompensa, al final consiguió su sueño y un título de General, ni más ni menos. Aunque en sus tiempos no había ninguna clase de guerra, pero si un lucha colosal y frontal por la política del país; los gobiernos militares eran los únicos en obtener la presidencia y los demás cargos del Estado, ya sea por las buenas, con votaciones populares, o por las malas, con golpes de Estado. Maximiliano ya sabía como jugaba ese juego peligroso sus propios colegas en armas, él se abstenía en participar en cualquier golpe de Estado, ya que llegaba a la escalofriante cifra de cuatro golpes de Estado en un año; él prefería quedarse acuartelado con sus hombres hasta que todo pasará, sin mover un dedo ni por uno, ni por el otro; un juego que no le gustaba en absoluto, pero él estaba esperando su tiempo para actuar con determinación.
Lo único que les interesaba a esos gobiernos golpistas era el poder, dinero y prestigio, como era de esperar el pueblo en general siempre quedaba rezagado como un instrumento para la vida productiva y algunas veces en las elecciones populares. El circulo militar tenía el poder totalitario, y como era de esperar siempre había detractores en ese mismo circulo, ya que todos ansiaban hacerse del poder absoluto, era una lucha de celos y traiciones; no existía una Democracia pura, ni lucha por la igualdad y menos un trabajo o políticas a profundidad, donde los más desposeídos se les diera lo más básico para vivir dignamente, educación, salud, libertad de asociación, alimentación, viviendas, trabajos con salarios dignos, etc.
Un buen día un buen amigo de armas de Maximiliano, le propuso ser parte de su partido político para las próximas elecciones que celebraría el siguiente año; era la gran oportunidad que estaba esperando Maximiliano y no la dejaría pasar, así es que recibió la propuesta con beneplácito.
Rápidamente fue subiendo escaños en la cúpula de su nuevo partido político, todo miraban a Maximiliano con un líder, no solo militar, sino que también político; su agudeza mental y la visión futurista de Maximiliano eran determinante para ganar simpatía de todos los miembros de su partido político, hasta que le propusieron como postulante para las elecciones presidenciales. Maximiliano aceptó el reto de llegar a la casa presidencial como el único ganador en las elecciones libres; pero como era de esperar, Maximiliano tenía otros planes muy diferentes a los intereses de su partido político, pero era un secreto muy bien guardado que lo llevaba en su corazón, y no era más que sacar de la miseria a millones de personas que eran azotado por esa humillante situación social, aunque él mismo pensaba que era necesario reinventarse su querido pueblo y dar un giro completo de 360° al timón de la economía del país...

Veinte años después.... Como era de esperar el pequeño vástago, el único hijo de Ismael y hoy todo un hombre de veinte años cumplidos, lo llamaron Maximiliano; nació y creció en la pobreza al igual que su padre y madre; pero su padre puso todo el esfuerzo y empeño en que su hijo tuviera mejores oportunidades que él. No lo llenó con lujos u objetos con mucho valor, se empeño en sus estudios; lo matriculaba en escuelas privadas, cubrir esas colegiaturas era sumamente difícil para Ismael, se astenia de casi todo, era evidente que puso todas las esperanzas en su hijo Maximiliano, pero no porque simplemente fuera su único hijo, sino que desde pequeño demostró su inteligencia y agudeza mental; Ismael así como su madre Marta creía que su hijo era algo así como un niño prodigio o como de esos seres que nacen adelantados a su tiempo; no se equivocaban pero era algo muy diferente, el espíritu que estaba reposado en ese gorrión y hoy era Maximiliano, había vivido, visto y escuchado, casi todo lo que hoy estaba viviendo con un cuerpo humano, pero desde su nacimiento Maximiliano se le borró de su memoria que un día estuvo en el cuerpo de un pequeño gorrión, pero recordaba y sabía muchas cosas que ni él mismo podría dar explicación, simplemente lo sabía y lo interpretaba a su razonamiento, mucha veces mística.
Hoy Maximiliano con su mayoría de edad se iba a la escuela de cadetes, quería pertenecer al ejército nacional, pero como un profesional en armas y logística castrense; Maximiliano y su padre Ismael, tuvieron que trabajar muy duro para reunir el dinero para ese propósito, que al final consiguieron una parte del dinero y otra parte a un crédito a largo plazo; pero había llegado el momento de partir a la Capital de su país, a formarse y aprender de la vida Castrense, con la esperanza que a regresar donde sus padres ya fuera todo un cadete del ejército nacional.
Tomó el tren rumbo a su destino que él mismo había elegido y luchado con la ayuda de su padre y madre; como en todas las despedidas familiares fue muy emotiva, con bendiciones y un hasta pronto, Maximiliano no pudo evitar sus lágrimas en sus ojos, ya que sus padres también derramaban lágrimas por él, pero como todo hijo comprensivo les dijo: Todo estará bien... Ya a bordo del tren, Maximiliano se percataba como el tren se iba alejando de su tierra pobre y llena de muchas miseria, pero a diferencia de muchos que emigran a otras partes, nunca más regresaban y sentían vergüenza de solo mencionar el nombre de su barrio donde habían nacido; pero el caso de Maximiliano era totalmente diferente, él tenía un propósito en la vida, antes de nacer, no era que tuviera un destino determinado en esta vida, era decisión que el mismo Maximiliano había tomado cuando estaba adentro del cuerpo del gorrión.....
El espíritu que estaba depositado en el pequeño gorrión lo tenía inquieto y ansioso, lo tenia ir y venir revoloteando en la habitación donde alquilaba Ismael, sólo comía, bebía y dormía lo necesario, era algo así como almas gemelas, lo que sentía una la sentía la otra alma. Aunque en decir verdad, la vida de Ismael había dado un giro de 360° su ánimo de vivir y luchar por ello, había menguado enormemente, hasta tal punto que su espíritu había sufrido esa conmoción tan abrupta, porque primero viene lo mental y después lo espiritual; cuando el espíritu sufre esa clase de traumas, inevitablemente cambia también, se deprime y su luz divina apenas es un rastro de ella, y se nota en los ojos de las personas, porque son las ventanas del alma, solo hay que saber leerlas para entender.
Ismael se sentía en sosiego y ansiedad, por sus actos cometido, se quedaba sentado en su silla vieja y descolorida por horas, con su mente en blanco y su mirada perdida en cosas sin sentido, era como estar muerto en vida; en sus momentos de lucidez, que eran muy pocas, culpaba a la miseria por los actos irracionales de las personas que vivían a diario esa cruel realidad; sin dudas que el ladrón de Josefo, hoy difunto, al nacer ya todo tenía dueño, como todos que vivían el azote de la miseria, como somos de injustos, unos inmensamente ricos y otros inmensamente pobres, la buena educación para algunos y la ignorancia para otros, la buena salud para algunos y los brujos o hechiceros para otros, porque cuando un miserable muere, le culpan a los espíritus o al mal de ojo, porque en esos lugares nunca llega la ciencia....
Pero no todo estaba perdido para Ismael, aunque en decir verdad, ni él mismo lo sabía por su estado de embrutecimiento; tenía una vecina, que por cierto era inquilina también, joven, atractiva y un poco atrevida, que sintió misericordia por Ismael, su nombre era Marta, iba por las mañana a compartir su desayuno con Ismael, ya que sabía que estaba deprimido por lo sucedido y hablaba trivialidades con Ismael, aunque él contestaba más por necesidad que por cordialidad. Pero Marta era un poco frívola, era de esas mujeres que tienen el concepto que el amor entra primero por el estómago, así es con los días transcurrían le fue tomando más aprecio y cariño a Ismael; un buen día llegó a la habitación de Ismael con un juego de barajas para entretener un poco a él, empezaron a jugar el viejo truco, que el que perdía una partida, se tenía que quitar una prenda de vestir, y como era de esperar Marta siempre perdía todas las partidas sin mostrarle el juego de baraja a Ismael, decía que había perdido de nuevo con una expresión de disgusto, que por cierto era bastante fingida, dejaba el juego de baraja sobre una caja de cartón que servía como mesa, las cartas al revés para que Ismael no supiera a ciencia cierta si había perdido o no, tenía que creer en la palabra de Marta fielmente, se empezaba a quitar sus zapatos, cinturón, blusa, falda, sostén, etc. Hasta que quedó en pelotas enfrente de Ismael; en esos momentos el alma de Ismael recobró vida de nuevo, fue como si le encendieran el interruptor, Ismael se apresuró a desnudarse él también, abrazó a Marta y empezaron amarse.. El gorrión estaba viéndolos por la ventana empañada muy atentamente, en esos momentos Ismael sentía como un temblor en todo su cuerpo y en el cuerpo de Marta concibió un hijo en esos mismos instantes; el embrión se formó un diminuto corazón que empezó a latir con fuerza de vida... El gorrión no se dio cuenta que un gato ya estaba al acecho, lo atrapó con sus afilados dientes, el gorrión sintió que su pequeño cuerpo lo estrangulaban y en su interior todo dejaba de existir; el espíritu que estaba depositado en el gorrión fue a posarse al nuevo ser que Marta llevaba en su vientre, el alma se vio en el interior de la matriz de Marta y se miraba como en un sueño, tenía un cuerpo humano todavía con sus alas, medio sumergido en el mar y con un atardecer maravilloso....

El gorrión llegó al barrio pobre donde vivía Ismael, se posó en la única ventana sucia y poco visible de la habitación; pero lo que miraba el gorrión lo dejaba consternado, en la esquina de la habitación estaba Ismael sentado sobre el piso con sus dos manos ensangrentadas tomándose el cabello y gritando como un loco, lo maté, lo maté!!! decía Ismael, llorando del remordimiento, ya que él nunca había matado a ninguna persona, por la otra esquina esta un sujeto tirado sobre el piso y estaba todo cubierto de su misma sangre, en su mano derecha estaba una sortija de oro, la única posesión de valor monetario de Ismael, un recuerdo de su madre. Al parecer ese sujeto era el ladrón, que no tuvo tiempo de reaccionar a la embestida que le propinó Ismael, con un puñal de considerable tamaño y hoja de metal que no dejaba nada a su paso cuando se trataba de rebanar hasta los huesos.
La policía fielmente había llegado a la escena del crimen, pero cuando vieron al sujeto, hoy difunto, tirado sobre el piso de la habitación de Ismael, los dos policías se quitaron sus gorros distintivos de la única autoridad allí, pero no lo hicieron por respeto al difunto, sino más bien para rascarse sus cabelleras, y una expresión de desánimo, diciendo: Ah Caray!! Si es el ladrón de Josefo, mira como terminó sus días de pillajes, le decía un oficial al otro; ambas autoridades vieron a Ismael llorando inconsolable en una esquina de su habitación, con sus manos ensangrentadas y el puñal a la par de él, los curiosos ya se habían reunido fiel mente para saber los últimos pormenores de lo que sería la gran noticia del mes, aunque los asesinatos en esos barrios pobres eran de 8 a 10 por día; pero lo normal era que el hampón matara a su víctima y no al revés, eso lo que hacía inverosímil lo del hecho ya conjugado. Los dos oficiales de la ley al cerciorarse de la típica identificación que Ismael les había proporcionado, con una fotografía huraña, como quien debe dinero prestado, domicilio impreciso, una ocupación que alguna vez obtuvo por cuestión de suerte y sus características física que hoy ni era la sombra del hombre joven y varonil que fue, los oficiales le dijeron que no tenia porque preocuparse, ya que el asesinato fue en defensa propia, que hasta tenía testigos, gracias a los mirones que siempre estaban al tanto de las vidas ajenas; así es que los oficiales de la ley, prosiguieron a levantar el cuerpo del difunto, con todo el protocolo que ameritaba en esos casos fatales: tomar unas fotografía de muy mala resolución, tomar nota de los testigos que nunca atinaba a los hechos con objetividad y veracidad, pero a los oficiales no les importaba ya que eso era irrelevante y común en todos los hechos mundanos; se llevaron el cuerpo metido en una bolsa plástica de color negro, para que la sangre no fuera de mayor impacto para mirones, lo bajaron por las gradas del domicilio impreciso, como un saco de patatas y se lo llevaron en un camión en un rumbo desconocido sin pena ni gloria.
Ismael prosiguió a lavarse sus manos y miraba como la sangre de ése hampón se mezclaba con el agua, era para él una escena dantesca y empezó a llorar como un niño, los que estaban allí presente, que eran muchos, le daban ánimos, diciéndole que era su vida o la del hampón, que ellos en su lugar hubieran hecho lo mismo. Pero algo era seguro, la vida de Ismael ya no iba hacer la misma, porque la vida en la miseria es una cosa, pero llevar una vida arrebatada en su espalda era otra, aunque el sujeto no valiera la misericordia de nadie....

La hora llegó, y los que salían de ése teatro parecía de una misma clase social, una aristocracia ortodoxa, desafiante, egoísta y soberbia; el presidente al ver salir a toda esas personas se bajó de su enorme y lujoso carruaje y los invitó a entrar allí, pero ésas personas antes de entrar al carruaje empezaron a discutir con el presidente - como creés que el carruaje se moverá con ésas yegua vieja y enferma? Éstas loco? No sabes que esa yegua no se moverá ni un apéndice, con nosotros adentro? No se preocupen, ustedes tomen asientos adentro del carruaje, lo de la yegua solo es de mi incumbencia; todavía dudando uno a uno iba tomando asiento en ése lujoso carruaje, cuando todos los invitados por el presidente ya estaban adentro y aguardando para tomar camino, el presidente tomó el asiento del conductor y arrió la yegua para que se moviera el carruaje, pero fue en vano, la vieja yegua relinchaba tras la exigencia del presidente, hacia todo su esfuerzo por mover ese enorme carruaje, la yegua se paraba con sus dos patas traseras para darse impulso, pero tan solo conseguía la indignación y la furia del mandatario, se bajó del carruaje muy enfurecido en dirección de la vieja yegua, y empezó a darle latigazos con todas sus fuerzas para que la yegua emprendiera el camino; pero la yegua ya había consumido la poca energía que le quedaba de tantas luchas de ser animal de carga y sumado a los años que pasa factura para cualquier ser viviente. Se bajaron dos hombres a gritarle al presidente, Ya deja de golpear al pobre animal, que no te has dado cuenta que la puedes matar? El presidente le contestaba muy irritado: Ya les dije que no es de su incumbencia, yo soy el dueño de esta yegua, así es que puedo hacer con ella lo que me de la gana; no fue suficiente el castigo propiciado por él, sino que fue por varilla de acero de unos tres centímetros de diámetro por uno y medio metro de largo, que tenía muy bien guardado en el carruaje; sus ocupantes se indignaron profundamente al ver tan horrendo acto de crueldad, que se bajaban uno a uno del carruaje y entre dientes decían y concordaban: éste tipo esta loco!!! El presidente al ver que todos los ocupantes se bajaron del carruaje, lo segó la ira y arremetió con la vieja yegua, dándole con la varilla en su cabeza y cuello, la pobre yegua al sentir los golpes de muerte, quiso huir, pero estaba muy bien sujeta las riendas en el carruaje, al verse impotente el animal cayó agonizante sobre la calle empedrada, sus últimos alientos eran de agonía mezclado con su propia sangre.... los de allí presente horrorizados se retiraron a toda prisa del lugar, otros no podían creer lo que miraban sus ojos y se les doblaban sus rodillas sobre el piso y con sus dos manos sosteniendo su propio cuerpo vomitaban sin parar. El pecho del presidente se agitaba con frenesí de tanto coraje mezclado con adrenalina, con la varilla de acero en su mano derecha y con postura de lunático empedernido, gritaba con sus pulmones inflados: Esta es mi yegua y puedo hacer con ella lo que me venga en gana!!!! Y la yegua tirada sobre el piso de piedra, ya sin respiración con sus ojos abierto entraba torrentes de su misma sangre, su mirada perdida iba dirigida al cielo azul....
El presidente despertó de su cama muy agitado y con un nudo en su garganta, sentía su lengua como una lija por la resequedad, se levantó de su cama como pudo, directo a un jarrón de cristal que contenía agua fresca, tomó el vaso que estaba situado a la par del jarrón y bebió bocanadas de agua repitiéndose de nuevo.
El gorrión se retiró al jardín sin saber el significado del sueño del presidente, como fuera el gorrión ya había decidido vivir en esas colinas, pero lo que no contaba era que sus deseos ya no eran suyos, ya que en él estaba depositado un espíritu, que era el que decidía a dónde ir. Sintió ése espíritu acongojado, que quería ir de nuevo dónde Ismael, algo estaba conectado entre ambos, aunque no le gusto al gorrión ésa idea, de ir de nuevo a ese lugar feo, sucio y maloliente, pero emprendió el vuelo otra vez dónde vivía Ismael....

Al llegar a esas colinas vio que todo allí era hermoso y olía a verdadera naturaleza, el gorrión nunca se hubiera imaginado que existiera un lugar tan bello como ése, árboles frondosos y con muchos frutos, insectos pululaban en todo ése valle verde y virgen, arroyos cristalinos de agua fresca y purificada por las filtraciones de las grandes rocas, que se imponían en lugares estratégicos de esa hermosas colinas; el gorrión miró esas enormes casas que estaban bastantes separadas unas de las otras, con hermosos jardines, limpias y pulcras, tan bien pintadas que se podía reflejar la luz del día en ellas, sus diseños hacían juego con su entorno primaveral. El gorrión voló rápidamente a una de esas bellas casas, se posó en el inmenso jardín de una de ellas y había un pequeño árbol dónde tenían semillas en depósitos haciendo contraste con el lugar, el gorrión alzó vuelo nuevamente hasta llegar a esos depósitos que pululaban de otras aves de diferentes especies migratorias y no, pero todas con la misma finalidad, saciar sus pequeños estómagos y porque no? También sus gargantas silbadoras. El gorrión se estaba dando un festín de reyes y dioses, el gorrión vio a lo alto de una casa enorme un hermoso ventanal, imponente y pulcra, alzó vuelo hacia esa ventana en particular, ya que habían muchas en diferentes lugares estratégicos de ese hogar, cuando llegó a esa ventana vio que un hombre, estaba durmiendo en una enorme cama, limpia, llena de lujo y buen gusto, toda su habitación que era enorme de bellos contrastes, todo lucía nuevo y de gran inversión monetaria; el gorrión apostado sobre la ventana, se le quedó mirando con uno de sus ojos girando su pequeña cabeza para agudizar su visión interna, aunque el gorrión no sabía que ése sujeto allí dormido era el presidente de ése país, en esos momentos; pero el gorrión con su psiquis pudo entrar en el sueño del presidente.... Estaba soñando que el presidente era el chofer de un enorme, robusto y lujoso, carruaje, que solo tenia para movilizar una vieja y desnutrida yegua (la yegua, representa a su pueblo), que si lo viéramos con lógica, no le encontraríamos por ninguna parte, ya que sería impensable imaginar que esa yegua llevaría o traería ése pesado carruaje aunque estuviera vacío, pero el presidente estaba subido en ése carruaje como conductor, bastantes paciente y juicioso, como si alguien se lo hubiera encomendado hacerlo.....

El gorrión llegó hasta el último árbol del cual estaba enfrente dónde vivía Ismael, se le quedó mirando como Ismael entraba penosamente a lo que él le llamaba su hogar, un edificio viejo, descolorido, sucio y mal oliente, que por el amor a sus cimientos y columnas, sus paredes seguían en pie. El gorrión voló hacia su ventana empañada, lo vio sentado y pensativo, como sucede en la psiquis, el alma del gorrión entró en sus pensamientos... Ismael se sentía mas solo y consternado que nunca; porque para él la bebida era solo algo ocasional y no enfermizo, no podía creer como embrutecida a ciertas personas, que a final de cuentas era su diario vivir, así como él con su soledad, no era un hombre sociable, ya que para él toda la sociedad estaba enfermiza con sus estereotipos, chismes y una lucha constante para que fueran aceptado en cada círculo social donde correspondía situarse, Ismael había escuchado en unas palabras viejas, que la soledad no era buena, palabras de religiosos y recordó a Dios, un Dios al cual había olvidado ya hace mucho; se arrodillo sin pensarlo dos veces en frente de la única ventana que tenía su cuarto polvoriento y dónde estaba el pequeño gorrión, y rezó así: Oh mi Señor!!! Ayudame a salir de esta miseria de la cual tú no tienes la culpa mas nosotros los hombres que hemos obrado mal, haciéndonos daño entre nosotros mismos, dónde se vive el verdadero infierno de la injuria, de la necesidad, la humillación, el desconsuelo, el hambre, la deshonra, la vulnerabilidad, el crimen, la injusticia, donde el amor está emparentado con la necesidad monetaria y todo lo que se refiere a la crueldad social, que estoy seguro que no es tú santa voluntad ni el sueño que un día tuvisteis al llamarlo paraíso; tan solo te pido fuerza y lucidez para seguir luchando, porque lo peor que nos puede pasar a los que vivimos está triste realidad es el acomodo y el rendimiento, ya que vivir arrodillado ante la miseria y la injusticia, es el peor pecado que nosotros los miserables podemos cometer...
El gorrión al ver y sentir la pena, el agobio y la tristeza de Ismael alzó vuelo en lo ancho y alto del cielo azul e iluminado; fue a depositarse ante un hermoso y gigante abeto, estaba en lo más alto de ése imponente árbol, desde allí divisaba casi todo el panorama desolador de ése barrio empobrecido, oscuro y sucio, desde allí se miraba todo gris y áspero, pero alzó la vista en unas colinas muy lejos dónde ése gorrión estaba y en ellas divisaba unas gigantes casas, que eran visibles donde el gorrión se encontraba, sin pensarlo mucho alzó vuelo hacia esas colinas, su travesía era plácida y ligera, era como cruzar otro mundo, otra dimensión, era como otra vida, como si estuvieras muerto y volvieras a despertar a una mejor vida, no le quedaba dudas al gorrión que esos mundos estaban muy bien marcados y definidos.