Ansioso como tren de carga, mis sueños volando como aeroplano, pero veo mis espacios cerrándose, pero lo intentaré una vez más.
Soy del barrio pobre de la Avenida 71, mirando por la ventana como una mala madre se pega un tiro con su revolver 38. Siempre tengo esa sensación de que una serpientes pasa por mis pies; voy a la gasolinera a comprar algo de cervezas y cigarrillos, mirando a Pamela en una esquina como se las ingenia para encender motores, y poder obtener algo de efectivo para sobrevivir el día. Una protesta en la esquina opuesto de la Avenida, todos cargando sus bombas molotov, esperando el turno de los ofendidos.
Pamela me coquetea pidiendo un cigarrillo, lo toma y se lo fuma con estilo, como ella lo sabe hacer, me tira una indirecta: ¿Quieres que te prenda tú motor esta noche? Tirándose una de sus mejores sonrisas ¡Amo a Pamela!
A la mañana siguiente, me levanto tarde, uso mi una tarjeta de crédito 💳 vigente en la licorería, una pelea disputandose el dominio de es maldita Avenida, supongo que en cada rincón del mundo hay una Avenida 71, ya tú sabes a que me refiero.
Voy como tren de carga, mis sueños volando como aeroplano, lo intentaré una vez más, aunque para ser sincero, se a convertido en la Avenida de los sueños rotos.

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